domingo, 29 de abril de 2012

SUEÑOS DE NIÑO






"Sueños de Niño"  

                                                         (Clenardo)

Si yo fuera tiernecito

sería un barquito de algodón.

Si yo fuera duendecito,

sería de motita y sabor.

Soy espuma, frágil, elevado

en una nube no alcanzada

para abrazar a mi amada

en una pompa de jabón.



Si yo fuera grandecito

como suelo desearlo

querría ser como mi padre,

como suelo imitarlo.

Jugaría más despacio,

calmado, a lo que más puedo,

y, en un azul regazo de espacio

en arrullo a mi madre

le devolvería sus desvelos.



              Un trencito de madera quisiera tener,
cuatro cabritas blancas también,

un jardín de rosas

y  una máquina de coser,

entre mis anheladas cosas,

para remendar los pétalos

que no quiero perder.



Un caballito dócil con su carretón

a mi padre quiero dar,

y a mi madre de corazón

su sueño soñado, un bello telar.



sábado, 21 de abril de 2012

LAS AGUAS DEL CANAL





"Las Aguas del Canal"  

(Clenardo,  Pama  2012)

Las escasas aguas del canal de Pama,
Llegan raudas y deformes al surco del nogal
sediento, agrietado y noble.
Las escasas aguas del canal, llegan rotas,
robadas, absorbidas por los terrenos gredosos;
es su sabia, es su vida.
Terruños apadrinadores de retoños espinosos,
guijarros cómplices de algarrobos añosos
de fe, de cortezas y espinas.
Me quedo esperando la esperanza
de un caudal crecido
sobre mi pala vetusta dormido
sueño; en el trigo, mi futuro, en ti…
¡Imploro!, tímido y desastroso,
agreste, rojizo e inocente
clamo a Dios latente,
poco ocaso, un poco ausente
para no decirle ¡no le veo presente!.
Que poco pide un gañan; unas mazorca
unas espigas  y su Pan…
Callo mi pensar, desvío mi atención
en otra ilusión.
Las escasas aguas del canal ya no cuajaron;
una higuera, un rosal
y las esperanzas del surco del nogal…
Tanto debo soñar por ti, tanta esperanzas  me das,
planté; cuatro duraznos y un rosal,
las uvas se la llevó un zorzal y,
las usurpadas aguas
a las pataguas
del  Fundo Principal.
Vuelvo a caer en silencio, afirmado a mi pala.
Unos queltehues buscan anidar en  la vereda del canal,
faustos, enamorados enarbolan sus alas
con la gracia  fresca de radales,
y las pocas aguas a las pataguas
de las Casas Patronales.
Callo en mi silencio, lloro maltrecho
herido como  un cardo,
aquiltrado,  tuberoso  como un nardo
buscando sus pechos, soy hombre derecho
y debo renacer,
sin llegar las aguas anheladas
hundo la pala en el canal reseco
ya ha pasado la madrugada y
falta  poco  para el amanecer.
De impotencia  se oprime mi pecho
ya de regreso a mi hogar,
y  tú no te vas, no te vas,
alucinas mi apacible pensamiento
como una quimera ideal,
en cambio, las escasas aguas del canal
han sido tormento, pobreza y polvo en el viento.
Termino la jornada  inconclusa y muerdo la tierra
con más sed y hambre que ayer.